sábado, enero 24, 2015

Perro.

A veces pienso que soy persona, pero en la sombra de la soledad, soy una bestia. De esas que tienen baba en el hocico y te muerden fuerte porque no se soportan.
Asco, rabia, pulgas.
Vomito.
Vomito tinta, porque bilis no me queda.
Aúllo, para que alguien me escuche.
Tirito. Los espasmos re recuerdan que estoy vivo. Que no soy un muerto que mira fijo, el muro contrario de la única habitación que me puede contener.
Esa que tiene ventanas en forma de ojos, y barrotes en forma de iris.
-¡El cielo se cae! - gritan afuera.
-Ojalá, y que se lleve a varios con él - ladro.

2 comentarios:

  1. Sólido. De todas formas, es triste que un blog con tan buen material esté tan botadito. Me recuerda ese libro que nunca terminé y que ahora lo terminan las polillas (más bien, las larvas de las polillas(ojalá sean polillas y no otra weá más venenosa)). Al respecto, recordé el fragmento de un poema de De Rokha que fingiré conocer de memoria pero que en realidad acabo de buscar en google porque mi memoria no sirve de mucho:

    [...] aprendí a escribir adorándote, cantándote, idolatrándote, y hoy lanzo pedazos del mundo hecho pedazos, a tu memoria, tronchado y desde abajo, por adentro de un montón de escombros, entre la sociedad que se derrumba, agonizando, y los pequeños chacales hambrientos, que aúllan en el gran crepúsculo, en el cual todo está roto y no tiene sentido, todo está roto, todo está roto[...]

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    1. Hola, muchas gracias Sémola. Lamentablemente me ha quedado poco tiempo para poder escribir más en el blog. Estoy desarrollando un proyecto literario un poco más complejo, y eso me quita el poco tiempo que me queda después del trabajo.

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